Se hace inevitable respirar tu nombre.
Tu perfume queda impregnado en mi piel
hasta un próximo y lejano encuentro
que nos volvemos a ver.
Sólo verte, deja la imagen perfecta para soñar contigo.
Quiero pedir más.
Quiero gritar más.
Quiero gemir más.
Ese abrazo, ese beso, esa caricia,
todo condensados en veinte minutos a escondidas.
3 Marzo 2010
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