Y ahora...
ha bajado la marea,
el alcohol va mermando su efecto,
en mi casa, sola,
repaso cada segundo de nuestro encuentro.
Yo con mi falda, tu con tu anillo,
una tarde de divertidas aventuras,
con el recuerdo de tus labios en mi piel,
y es que simplemente saben a miel.
Fue solo eso,
una tarde a escondidas,
La dueña del anillo llama,
Debes irte, seguir tu camino,
yo, volver al mío.
Pero este recuerdo,
simplemente no se olvida.
Junio 2010
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